Una creencia común es atribuir virtudes y envolver con cierta aureola de heroicismo a los terroristas o a los personajes que los dirigen. Al mismo tiempo, se les atribuye una victimidad, sin entender que estas personas "bien pensantes" son explotadas por estos criminales, a través de esta propaganda que les beneficia y les legitimiza ante la opinión pública para continuar con sus crímenes y asesinatos masivos. Las "buenas gentes" suavizan las torturas que cometen y no quieren creer que en tales miserables actos exista brutalidad y hasta sadismo. Mucho menos, que ellos se justifican en una "impunidad" que les concede el Corán y la Sunna para dirigirse a la mentalidad árabe musulmana y en la "Lucha Justa" para la mentalidad occidental. Tienen dos discursos diferentes: Uno para el musulmán y otro para el occidental.
Los clips que se muestran aquí, desvelan el rostro real del terrorista y sus metas. |