Aída y Chema viven en secreto su relación sentimental. La pareja aprovecha cualquier ocasión para besarse a escondidas hasta que Paz finalmente les descubre. Tras reconocer el idilio ante su amiga, Aída le comenta, preocupada, que cree que su novio es un adicto al sexo. Sus sospechas se confirman cuando descubre a través de un cuestionario que Chema padece una obsesión sexual.
El Jonathan, que se cree un experto jugando al fútbol con la videoconsola, presiona a Fidel para que juegue con él. Para sorpresa de todos, Fidel es un genio y le da una paliza a su amigo.
Mauricio está convencido de que es un genio del humor y Eugenia le anima a que se presente a un concurso de chistes. Pero entonces descubre que Luisma es mucho mejor humorista que él.
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